- junio 19, 2026
- por EverBetterment
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- 5 / 5
- Cocina: Internacional
- Dificultad: Fácil
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Tiempo de prep.20 min
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Tiempo de cocción15 min
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Porciones4
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Porción2–3 bocaditos
Si buscas una idea para Halloween que los niños puedan ayudar a hacer y que desaparezca del plato en segundos, estos bocaditos fantasma de papa y queso son la respuesta. Crujientes por fuera, suaves y quesosos por dentro, con sus ojitos negros mirándote: son tan tiernos que da casi pena comérselos. Casi.
La base es lo más sencillo del mundo: puré de papa compacto mezclado con queso rallado y un poco de fécula para que no se desarmen al freír. El moldeado es libre: no necesitas cortadores ni herramientas especiales, solo las manos y un poco de paciencia para darles la silueta de fantasma.
Son ideales como botana en una fiesta de Halloween, para la lonchera temática o simplemente porque cualquier martes puede ser mejor con un snack en forma de fantasma. Sirve con catsup, crema agria o aderezo ranch para dipping.
Por qué estos fantasmas van a ser un éxito
- Divertidos y tiernos: su carita hace que hasta los más pequeños quieran participar.
- Crujientes por fuera, quesosos por dentro: el contraste que los hace adictivos.
- Económicos: papa, queso y despensa básica; rinden un montón.
- Con opción al horno: si prefieres algo más ligero que freír.
- Naturalmente sin gluten: se ligan con fécula de maíz, no con harina.
Sobre los ingredientes
- La papa: cuécela bien y sécala; un puré seco y compacto es la clave. Machácala con tenedor o prensapapas, nunca en licuadora (queda pegajosa y no conserva la forma).
- El queso: manchego o mozzarella derriten y dan ese interior queso. Cualquier queso que funda bien sirve.
- La fécula: es lo que mantiene los fantasmas de una pieza al freír. Si la masa queda húmeda, agrega media cucharadita más.
- Los ojos: ajonjolí negro o trocitos de aceituna; presiónalos para que se adhieran.
Ideas para variar
- Otras formas: con la misma masa haz calabazas, momias o murciélagos.
- Más sabor: agrega jalapeño picado, un poco de tocino o hierbas secas a la masa.
- Otros quesos: una mezcla con un poco de queso añejo intensifica el sabor.
Cómo conservar y adelantar
Estos bocaditos están en su mejor momento recién hechos, cuando siguen crujientes. Si te sobran, guárdalos en el refrigerador hasta 2 días y recaliéntalos en el horno o la freidora de aire para que recuperen textura (el microondas los ablanda). También puedes formar los fantasmas con anticipación y refrigerarlos crudos hasta el momento de freír.
Preguntas frecuentes
¿Por qué se me desarman al freír?
Casi siempre es por exceso de humedad. Asegúrate de que el puré esté bien seco y compacto, y no escatimes la fécula: es la que los mantiene firmes.
¿Puedo preparar la masa con anticipación?
Sí. La masa se conserva en el refrigerador hasta un día; incluso puedes dejar los fantasmas ya formados listos para freír u hornear.
¿Se pueden congelar?
Sí, formándolos y congelándolos crudos en una charola; luego los pasas a una bolsa. Fríe u hornea directo de congelados agregando un par de minutos. Si te gustan las botanas de papa, prueba también estas papas rústicas al romero con dip de yogur, o mira más en nuestra sección de snacks y botanas.
Ingredientes
Los bocaditos
Los ojitos
Información nutrimental
Por porción (valores aproximados)
- Valor diario*
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Calorías: 285 kcal14%
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Grasa total: 13 g17%
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Carbohidratos: 33 g12%
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Fibra: 2 g8%
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Proteína: 8 g16%
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Sodio: 315 mg14%
Preparación
El éxito está en un puré compacto y seco: si la papa queda aguada, los fantasmas se desarman al freír.
Cocina las papas con cáscara en agua hirviendo con sal durante 20 minutos o hasta que un tenedor entre sin resistencia. Escurre, deja enfriar 5 minutos y pélalas. Es importante que no estén aguadas: si es necesario, sécalas en el microondas 30 segundos después de pelarlas.
Machaca las papas con un tenedor o prensapapas hasta obtener un puré lo más liso posible, sin grumos. No uses licuadora: queda demasiado pegajoso y los bocaditos no conservan la forma.
Mezcla el puré con el queso rallado, la fécula, el ajo en polvo y sal al gusto. Integra bien con las manos o una cuchara hasta tener una masa uniforme que no se pegue en los dedos. Si queda muy húmeda, agrega media cucharadita más de fécula.
Toma porciones del tamaño de una pelota de golf y moldea con las manos la silueta de un fantasma: cuerpo redondeado abajo, cabeza más angosta arriba y dos pequeños "bracitos" a los lados. No tienen que ser perfectos: la gracia está en que cada uno quede distinto.
Antes de freír, coloca dos semillas de ajonjolí negro o dos trocitos de aceituna en la parte media de la cabeza para los ojos. Presiónalos ligeramente para que se adhieran.
Calienta suficiente aceite en una sartén honda o cazo a fuego medio-alto (180 °C aprox.). Para probar la temperatura, echa una miguita de la masa: si sube burbujeando de inmediato, el aceite está listo. Fríe los fantasmas en tandas de 3–4, sin amontonar, durante 2–3 minutos por lado hasta que estén uniformemente dorados y crujientes. Retira con una espumadera y escurre sobre papel absorbente.
Sirve calientes con catsup, crema agria o aderezo ranch para dipping.
Consejos extra
Para una versión más ligera, hornéalos en lugar de freírlos: colócalos en una charola con papel encerado, píntalos con un poco de aceite en spray y hornea a 200 °C por 20–25 minutos, volteando a la mitad. Quedan menos crujientes pero igual de sabrosos.
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Bocaditos Fantasma de Papa y Queso para Halloween
Ingredientes
Los bocaditos
Los ojitos
Sigue la preparación
El éxito está en un puré compacto y seco: si la papa queda aguada, los fantasmas se desarman al freír.
Cocina las papas con cáscara en agua hirviendo con sal durante 20 minutos o hasta que un tenedor entre sin resistencia. Escurre, deja enfriar 5 minutos y pélalas. Es importante que no estén aguadas: si es necesario, sécalas en el microondas 30 segundos después de pelarlas.
Machaca las papas con un tenedor o prensapapas hasta obtener un puré lo más liso posible, sin grumos. No uses licuadora: queda demasiado pegajoso y los bocaditos no conservan la forma.
Mezcla el puré con el queso rallado, la fécula, el ajo en polvo y sal al gusto. Integra bien con las manos o una cuchara hasta tener una masa uniforme que no se pegue en los dedos. Si queda muy húmeda, agrega media cucharadita más de fécula.
Toma porciones del tamaño de una pelota de golf y moldea con las manos la silueta de un fantasma: cuerpo redondeado abajo, cabeza más angosta arriba y dos pequeños "bracitos" a los lados. No tienen que ser perfectos: la gracia está en que cada uno quede distinto.
Antes de freír, coloca dos semillas de ajonjolí negro o dos trocitos de aceituna en la parte media de la cabeza para los ojos. Presiónalos ligeramente para que se adhieran.
Calienta suficiente aceite en una sartén honda o cazo a fuego medio-alto (180 °C aprox.). Para probar la temperatura, echa una miguita de la masa: si sube burbujeando de inmediato, el aceite está listo. Fríe los fantasmas en tandas de 3–4, sin amontonar, durante 2–3 minutos por lado hasta que estén uniformemente dorados y crujientes. Retira con una espumadera y escurre sobre papel absorbente.
Sirve calientes con catsup, crema agria o aderezo ranch para dipping.



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